la marca desde cero

El nacimiento de una nueva marca es siempre un momento sustancial para su comercialización; definir cuál será su nombre y su imagen, una de las decisiones más transcendentales que tienen que tomarse.

¿Por qué hay marcas que se graban en nuestra memoria a fuego, o que despiertan en nosotros una corriente de simpatía en cuanto las vemos, y otras que nos pasan desapercibidas? Cierto es que el tipo de público, la comunicación realizada durante el lanzamiento y las características de los productos o servicios que se ofrecen son determinantes (difícilmente un anciano recordará el nombre de una marca de botines de mujer), pero no lo es menos que la génesis de la marca, su punto de partida, no tiene vuelta atrás.

Concretar la identidad corporativa, es decir, crear el naming y el logotipo de esa marca, determinará en gran medida su devenir posterior. Hay que acertar sí o sí. No caben medias tintas, medianías ni tropiezos.

Para las agencias de publicidad y los publicistas, este tipo de encargos son un reto apasionante. Y una enorme responsabilidad. Implican entender muy bien cuáles son los atributos y los rasgos diferenciales de la marca, identificar e identificarse con sus públicos, documentarse sobre la competencia y los hábitos de compra, analizar mercados y almacenar gran cantidad de conocimientos antes de empezar a trabajar.

Y, desde luego, conllevan un intenso esfuerzo creativo para encontrar soluciones novedosas y adecuadas. Es imprescindible abrir la mente, enfrentarse al folio o la pantalla en blanco con la experiencia y el talento en las alforjas. Deshojar la margarita una y otra vez, generar muchísimas propuestas, descartar la mayoría y trabajar sin descanso hasta encontrar esa chispa que sólo está al alcance de los profesionales más cualificados.

Al realizar cualquier acción de comunicación, suele ser un grave error no ponerse en manos de los publicistas adecuados. Pero las consecuencias de no hacerlo en este caso, a la hora de crear la logomarca verbal y gráfica, pueden ser devastadoras.

Comparar profesionales —y estudiar detenidamente las marcas que han creado, tanto con criterios estéticos como estratégicos— es un paso imprescindible hacia el acierto. “¿Qué logotipos habéis hecho?” y “¿qué trabajos de naming llevan vuestro sello?” son las dos preguntas clave que debemos considerar antes de elegir a nuestra agencia de publicidad.

A continuación, por descontado, estudiaremos el feeling experimentado y los distintos presupuestos. Pero debemos anteponer la calidad a todo lo demás al decidir en estos temas.

Necesariamente, una marca es para siempre. Con esa voluntad nace. Acertar en su ideación supone ahorrarse muchos quebraderos de cabeza, problemas e inversiones posteriores.

Hagámoslo bien. Pongámonos en las manos adecuadas.

Exclusivamente, en las de profesionales con una experiencia contrastada y comprobable.

 

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