agencias versus free lances

Una agencia de publicidad es un equipo de profesionales especializados que ofrece a sus clientes servicios integrales de comunicación. Suelen disponer, al menos, de un director general, uno o más ejecutivos de cuentas, creativos, diseñadores, planificadores de medios, administrativos y, quizás, investigadores y gestores del tráfico interno. No es solo una cuestión numérica, más bien funcional: cuentan con especialistas que trabajan en equipo, creando sinergias permanentes.

Ahora bien, la contrapartida es que su estructura suele ser pesada, costosa y poco ágil. Como consecuencia de ello engullen muchísimos recursos y suelen ser caras. La propia exigencia de sustento las obliga a gestionar mucho volumen de trabajo y, al primar la rapidez, la creatividad y la estrategia pueden salir perjudicadas, al tiempo que se pierden grandes dosis de servicio personalizado y cercanía.

En las antípodas de la agencia, el free lance es un llanero solitario que trabaja solo. Especialista en lo suyo, mejor o peor según los casos, puede operar incluso desde casa y ofrecer precios muchísimo más bajos, porque carece de estructura.

A cambio, aporta una mirada única y sesgada, centrada exclusivamente en sus dominios, incompleta, por lo que no siempre puede facilitar la solución global que se requiere.

¿Cuál es la opción adecuada? Depende de las circunstancias. Aunque, en todo caso, sería fabuloso poder contar con un equipo especializado y multifuncional sin tener que cargar con la pesada estructura y las desventajas de una agencia.

Realmente, es posible.

Basta con acudir a una boutique creativa, la cual ofrece especialización, talento, rigor y una estructura elástica y liviana como pocas.

¿Quieres saber más al respecto? En nuestro próximo post hablaremos sobre ellas.

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  1. la boutique creativa | Zúmmum

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